SEXO,
El Tantra no es sólo SEXO
A lo largo de este
tiempo de trabajar con el Tantra he visto muchísimas veces la
posibilidad que tiene de desvirtuarse. El Tantra acepta y reconoce el
sexo como parte de la exploración “espiritual”, o como me
gustaría más decirlo, como parte de la exploración de qué es
estar vivos, de qué es la vida. Pero el Tantra nada tiene que ver
con técnicas para ensalsar la sexualidad, para tener 14 orgasmos
seguidos, ser un Dios en la cama o alargar el tamaño del pene, dado
que todas esas son aspiraciones del ego. Y el Tantra se trata de
liquidar el ego.
Nuestra cultura ha
llevado mucha represión al sexo. Incluso hoy, que pareciera ya no
ser tabú, que aparecen mujeres desnudas por doquier, el sexo sigue
siendo igualmente tabú que antes. Porque el sexo no tiene que ver
con lo que se ve en una película porno, o con esa modelo que desnuda
posa en la calle. El sexo es ante todo un vínculo íntimo entre dos
personas, donde muchísimas emociones afloran y toman parte.
Por eso el principal
objetivo del Tantra es el aprender a tomar consciencia de nuestras
propias emociones, de la totalidad de lo que somos.
Desde muy pequeños
comenzamos a percibir que hay toda una parte nuestra que es
bienvenida por la sociedad. Algunos aprenderán que si son buenos y
correctos son queridos, otros lo buscarán siendo violentos, o
chistosos, o sumisos, o dominantes... cada niño irá desarrollando
su propio mecanismo para que “los padres” o el contexto le
brinden su afecto. Entonces, a lo largo del crecimiento de este niño,
irá identificándose cada vez más con estas cualidades por las
cuales se siente querido, recibido, perteneciente al clan familiar.
De la misma manera, comenzará a rechazar todos sus aspectos que la
familia y la sociedad vean como negativos. El niño aprenderá a
juzgar, aprenderá a juzgarse.
A medida que el
tiempo siga transcurriendo, la polarización será cada vez mayor.
Habrá toda una parte de sí misma que la persona rechace. Y este
rechazo es una experiencia bien concreta: el cuerpo se cierra, es
insoportable. Y habrá toda una parte, con la cual la persona se
identifica, ante la cual el cuerpo se sienta cómodo y abierto.
El Tantra te dice
que a menos que aceptes la totalidad de lo que sos, nunca podrás
estar en paz, en silencio, en celebración. Y la totalidad de lo que
somos no es sólo esa pequeña porción con la cual nos
identificamos. Todo aquello que rechazamos de nosotros mismos, el
universo se encarga de traérnoslo a través de nuestros vínculos y
nuestras experiencias.
Por ejemplo, yo
hasta hace un tiempo -y aún persiste en algunas circunstancias-
sentí este rechazo hacia mi cualidad más guerrera. Entonces, el
universo se encargó de traérmelo una y otra vez. De chiquito me
cagaban a trompadas en el colegio, y yo lo permitía, porque no podía
permitir que saliera a la luz mi guerrero interior, mi ira. Siempre
reprimí la ira. Incluso de grande, aparecían distintos personajes
por facebook que me insultaban por mis actividades “espirituales”.
Sólo una vez que acepté que yo también tengo ira, que yo también
soy la ira, soy un guerrero, que eso que yo veía afuera y que
aparecía en mis vínculos y experiencias era YO MISMO, estas
experiencias menguaron. Ahora las reconozco adentro, entonces no hay
necesidad de que aparezcan afuera. Y si aparecen, tampoco hay
problema, porque puedo convivir mejor con ellas, porque sé que soy
también eso, y lo acepto.
Entonces, decíamos
que somos algo así como aquello con lo que nos identificamos sumado
a nuestros vínculos y nuestras experiencias. Aquello que somos
verdaderamente, más allá de nuestra identificación, se revela en
nuestros vínculos y en nuestras experiencias.
Por eso trato de
decir que el Tantra es muchísimo más que sexo. Porque en la
intimidad, cuando realmente estamos cara a cara, mirándonos a los
ojos, desnudos, junto a nuestra pareja, saldrá a la luz todo aquello
que durante años y años hemos querido descartar, aparecerá la
posibilidad de ver lo que realmente somos, más allá de lo que
querríamos ser (porque sería un “alivio”). El Tantra nada tiene
que ver con ensalsar la sexualidad, sino con descubrirse a través de
la intensa energía creativa que trae el vínculo, potenciada aún
más cuando la energía sexual entra en movimiento. Se trata de estar
abiertos a la totalidad de lo que somos, de aprender que también
somos esa ira, somos esa tristeza, somos esa alegría, somos ese
placer, somos ese dolor, somos esa incomodidad. Se trata de no
rechazar nada de todo esto, sino de reconocernos en todo esto que
está sucediendo. Así, la autoimagen queda totalmente destruida.
Así, comenzamos a ver que somos mucho más de lo que creíamos.
Este proceso puede ser por momentos insoportable, por momentos podemos sentir la tentación de abandonar la tensión de autoexplorarse. El tema es que, como decía antes, lo que no aceptamos adentro vendrá dado por el “exterior”, comenzando a disolverse la sensación de adentro-afuera que hemos aprendido. Llega un momento en que no nos queda otra que continuar con este proceso de indagación interior.
Este proceso puede ser por momentos insoportable, por momentos podemos sentir la tentación de abandonar la tensión de autoexplorarse. El tema es que, como decía antes, lo que no aceptamos adentro vendrá dado por el “exterior”, comenzando a disolverse la sensación de adentro-afuera que hemos aprendido. Llega un momento en que no nos queda otra que continuar con este proceso de indagación interior.
En la sexualidad, la
totalidad de lo que somos está a flor de piel, y la totalidad
incluye todas estas cualidades que a veces quisieramos no reconocer
como propias, de las que hemos estado hablando. Pero lo son.
Y el Tantra se trata
de sincerarse, descubriendo así lo que verdaderamente somos. Y
aprender también, con toda la tensión que el cuerpo sentirá, con
toda la incomodidad de descubrirnos, a amar ese descubrimiento que
día a día vamos haciendo, a amar esto que somos, con todo lo que
también se torne insoportable para aquella otra parte nuestra con la
cual nos hemos estado identificando tanto tiempo.
Si te acercaste al
Tantra sólo para mejorar tu rendimiento en la cama, lamento
desilusionarte... porque lo que te espera es una total y absoluta
transformación de lo que sos, de tus paradigmas, de tu percepción.
Bienvenido seas a este viaje.
Bienvenido seas a este viaje.
