Sintiendo a Libra
¿Y si la soledad fuera una elección? Que no tuviera nada que ver con no ser dignos de amor, con que no haya nadie ahí para el encuentro. Tal vez seamos nosotros mismos los que no estamos disponibles para encontrarnos. ¿Cómo así?
Pareciera que la cuestión del encuentro es que nunca se parece a esos infinitos ideales románticos y/o sexuales que le metemos. Y entonces elegimos aislarnos, para no vivir lo real del encuentro, ese momento en que me va develando la sombra, aquello que preferiría omitir, esconder. Y así andamos, que me acerco que me alejo que acercate que alejate.
Encontrarme es abrirme a verme en el otro, abrirme a que se vayan desarmando todas las expectativas que pongo sobre el vínculo. Abrirme a que se descubra aquello que descansa detrás de las imágenes.
Y hasta ahora, muchas veces elegimos aislarnos.
¡Pero esto no es necesariamente algo malo! Puede que sea simplemente la semilla para un aprendizaje:
¿Cómo es abrirme a lo real del vínculo? ¿Cómo es abrirme al vínculo que ES, en lugar de anhelar el que querría que fuera? ¿Cómo es caer juntos en el abismo de lo genuino?
Vértigo. Amor. "Y ahora sé que el gran Maestro Corazón es un abismo", nos canta Alonso del Río. Y allá vamos.